“En el interior de Garganta Profunda”, por ANDRÉS BARBA

pajazo

El hombre no llegó a la pornografía tras un vertiginoso viaje mental y dialéctico o porque hubiese comprendido súbitamente algo acerca de su verdadera naturaleza, sino que se puso a consumir pornografía en el mismo instante en el que existió la posibilidad de hacerlo, es decir en el momento en que la luz impresionó el nitrato de plata de una placa en el interior de una cámara oscura. Lo interesante es que, cuando lo hizo, una de las primeras formas que eligió de manera intuitiva para hacer una narración sexual fue precisamente la de la comedia.

 

Fragmento del ensayo “En el interior de Garganta Profunda”, en La risa caníbal.

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