“Como un corte de cabello universitario”, por CHARLES SIMIC

el origen de EL GRITO de Evard Munch

Los poetas creen que son pitchers
cuando en realidad son catchers 
(Jack Spicer)

Todo sería muy sencillo si pudiésemos controlar nuestras metáforas. No podemos.

Lo mismo es verdad respecto de los poemas. Podemos comenzar creyendo que estamos recreando una experiencia, que estamos intentando una mímesis, pero entonces el lenguaje toma las riendas. De pronto las palabras piensan por sí mismas.

Es como decir “quería ir a la iglesia pero el poema me llevó a las carreras de galgos”.

Cuando eso me pasó por primera vez estaba horrorizado. Me tomó años admitir que el poema es más listo que yo. Ahora voy a donde él quiere ir.

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