“Esto se llama bestialismo”, por OSVALDO LAMBORGHINI

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A este perro yo me lo comería,
pensé, el día que lo vi en la veterinaria,
y lo compré sin vacilaciones.
Parecía un chico
ahí con sus flancos
y mostrando los dientes.
El vendedor le puso un collar de cuero
tachonado
y salimos a la calle:
¿para qué negarlo?
así empezó nuestra novela.
Jerry parecía un niño
un encanto.
Escapó una tarde
la primera vez que quise someterlo a mis manejos:
(y esto se llama bestialismo).
Con los ojos anegados en llanto
-o llovía-
crucé los campos en su busca
con el collar de su huida
en la mano.
Cometí un atentado contra su honor
lo reconozco
tengo una conciencia culpable
y éstas fueron pálidas
las pálidas consecuencias
encontradas y contrarias.
No era la tierra para perseguirlo en auto
no daba el barro.
Inocente como hay pocos
me ayudó en mi cacería
un paisano de a caballo.
Jerry se había refugiado en un matorral
y gruñía
y en púas la pelambre
mostraba los dientes.
– Pero vamos, juro que no se repetirá, vamos a casa.
Me conformaré con mirarte largamente los flancos
(y esto se llama amor).
 
QUE ESTÉS BASTA
LA ENTREGA ES UN HORROR
EL HORROR A LA ENTREGA
EL MATRIARCADO DE LA POSESIÓN.
 
El hombre de campo
lo alzó a caballo.
Son las vueltas de la vida
la intemperie que no da para más
el cielo
raso que cobija nuestro talco
o harina imposible de abolir.
Serenos, rocíos
impacientes solos contra el corcho que tapa la botella
porque entonces el genio
no tiene elección.
Dobe sentido
alcohólico
que muero porque no bebo.
 
Pero nada de genio,
Jerry
no seas
nabo.
(Ya nadie me soporta,
yo menos, con mis anécdotas de paisanos,
como si las cosas fueron
en Viena, en Pringles o en el sud-este
este sud
de Necochea
-donde todos, para qué
vamos a engañarnos
son bestialmente dinamarqueses:
pero bestialmente.
¿Pero qué yo la culpa tengo?
Hay que ser de Pringles,
o en Pringles ser vaya efecto,
para comprenderlo a Lacan
bebiéndola como a quien le encanta
la “fuerza de nuestras fundaciones!
la sorpresiva
muerte en nuestras aguadas.
Hay que ser el loco
de mierda de Macías
o Mesías: ¿qué espera usted,
general Mansilla?
Hay que ser Lácan.
Hay que ser Borges.
Hay que ser
-pero bestiamente-
de Irlanda.
Aquí,
el agujero no se tapa,
“realícense”, muchachos.
Hamlets, espectros,
fusilados, desaparecidos
¿muertos? exiliados,
o soretes en pala.
hay que ser un gaucho
y un guacho
y un hijo de puta también
y también un sabio
… y “cut up”
y “bad writting”
y también mierda y mareas
y espuma de cadáveres
y también cielo
¡y más cielo!
y también los caranchos
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