Breve selección poética de MICHEL HOUELLEBECQ

perro tonto en el infierno

En un momento de renuncia, me dejo caer sobre la banqueta. Sin embargo, los engranajes de la necesidad vuelven a ponerse en marcha. Se jodió la noche; tal vez la semana; puede que la vida; eso no quita que tenga que volver a salir para comprar una botella de alcohol.

Jóvenes burguesas circulan entre los anaqueles del Monoprix, elegantes y sexuales como ocas. Probablemente también haya hombres; me la suda. Es preferible no imaginarse ya posibles palabras entre uno mismo y el resto de la humanidad, la vagina no es más que un orificio.

Subo las escaleras, apretando mi litro de ron dentro de una bolsa de plástico. Me estoy destruyendo, lo noto; mis dientes se desintegran. Y además, ¿por qué mi mirada espanta a las mujeres? ¿La juzgan implorante, fanática, colérica o perversa? No lo sé, probablemente no lo sabré nunca, pero eso constituye la desgracia de mi vida.

***

Se gime de sufrimiento o de placer
El grito es, así mismo, una síntesis.
Finalmente lo esencial es no dormir;
Unas veces nos destripamos, otras follamos.

En realidad, siempre supe que yo era menos resistente que tú; los recientes acontecimientos dan perfecta prueba de ello. Finalmente, lo más vulgar de ti, sigue siendo tu risa. Es el último rasgo que le faltaba a la abyección de tu personaje, pobre idiota.

Naturalmente, no sabemos amar
Como le escribía tu hermana a su hija
Tras su tercer aborto.
Es algo así como una especie de secreto
Perdido. Sin embargo, el sol brilla
Y los obispos pierden los dientes.

Para mí es evidente desde hace algunas semanas que las experiencias no enriquecen al ser humano, sino que lo merman, o más exactamente, lo destruyen. La gente reflexiona, saca la media, naturalmente, ésta tiende a cero, e incluso bastante rápido. Finalmente el mayor éxito de mi periplo terrestre habrá sido el no poder aprender, en ningún caso, nada de la vida.

***

Debemos desarrollar una actitud de no-resistencia al mundo;
Lo negativo es negativo,
Lo positivo es positivo,
Las cosas son.
Las cosas aparecen, se transforman.
Y luego cesan simplemente de existir;
El mundo exterior, en cierto modo, viene dado.

El ser perceptivo es parecido a un alga,
Una cosa repugnante y muy blanda,
Fundamentalmente femenina
Y es eso lo que debemos alcanzar
Si es que queremos hablar del mundo
Simplemente, hablar del mundo.

No hemos de parecernos a quien trata de plegar el mundo a sus
deseos,
A sus creencias
Pese a ello nos está permitido tener deseos,
E incluso creencias
En número limitado.
Después de todo, formamos parte del fenómeno,
Y, a título de ello, somos eminentemente respetables.
Como los lagartos.
Como los lagartos, nos calentamos al sol del fenómeno
Esperando la noche
Pero nosotros no nos batiremos,
Nosotros no debemos batirnos,
Nosotros estamos en la posición eterna del vencido.

***

Las antenas de televisión,
Como insectos receptivos,
Se enganchan en la piel de los cautivos
Los cautivos vuelven a sus casa.

Si tuviera ganas de ser feliz
Aprendería bailes de salón
O me compraría un balón
Como esos autistas maravillosos

Que sobreviven hasta los sesenta
Rodeados de juguetes de plástico
Experimentan alegrías auténticas,
No sienten ya el paso del tiempo.

Romanticismo de televisión,
Sexo caridad y vida social
Efecto de realidad integral
Y triunfo de la confusión.

 

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