“Poemas para Michael Jordan”, por FRANCISCO IDE WOLLETER

Britain Ryder Cup Golf

Basketball legend Michael Jordan smokes a cigar.

 

I

la tersura porosa del balón
me hace pensar en la piel humana

nostalgia por el contacto
aunque el contacto sea siempre ilusorio:

lo cierto es que estamos formados de átomos
hechos de vacío
y que los átomos se repelen entre sí

por eso no nos mezclamos con las cosas
por eso cuando tocamos
realmente no tocamos nada

III

cada movimiento mío implica
volver el estadio una vía láctea:

los flash de las cámaras fotográficas
son nubes plateadas que me sirven de escalera

ensayo figuras en el aire
salto ciego a clavar el balón en el aro
y el tiempo se alarga, dramático

juego solo, como Kasparov contra la máquina

VII

un metro noventa y ocho
de altura
y contra el atardecer
mi sombra se alarga y cubre
al menos cuatro metros
de distancia

ese gigante negro sobre el pasto
de la cancha de golf
no es otra cosa
que la sombra de un enano

XIV

en mis salidas nocturnas
a veces me topo con Bob Dylan o Snoop Dogg
vecinos que también trotan de noche
por estos barrios periféricos y marginales
en que vivimos los que ganamos dinero
desproporcionadamente

nos miramos de reojo como un tigre que mira a otro tigre
en la oscuridad del zoológico vacío
y lo ilumina

XIX

cuando era un joven deportista
solo concebía mi muerte ejecutando
una clavada perfecta ante los ojos maravillados
de los fanáticos

o sobre una tabla de surf
tragado por el túnel de una ola
(lo último que se ve es un sol que encandila
reflejado en las paredes de cristal
del túnel de la ola)

una muerte épica

pero uno se hace viejo, se adapta, se vuelve
empresario

XXI

a veces siento como si el balón estuviera
cubierto de venas palpitantes

así nació mi hijo, con venas visibles e hinchadas
en su piel de cebolla azulada de frío

cuando lo sostuve en mis manos la primera vez
sentí deseos de lanzarlo, dar un pase
encestarlo de vuelta al vientre de su madre

la ansiedad del momento, supongo.
ya pasó, creo. aunque a veces.
a mí mismo devolverme, encestarme.
un primer llanto rebobinado. bah,
pff. cualquier cosa. a veces.

XXVI

como meterse la mano al bolsillo
y tocar otra mano, inaudita, sin brazo

así fue mi paso por el beisbol

como salir sudado a la calle
luego del sexo o del entrenamiento
y absorber por los poros el brillo de la luna
en las gotas de sudor

así fue mi paso por la NBA

XXVII

piensa en esto: un enjambre de avispas
devora a un tigre de bengala medio descompuesto

dos simetrías enfrentadas

la sinestesia de la avispa con un tigre
en su aparato digestivo

es un préstamo, una especie de desdoblamiento
negociación y plasticidad de la materia

no se me ocurre un ejemplo mejor

algo así pasa cuando vistes el toro de los Chicago Bull’s

cuando los poros de tus manos tocan los poros del balón

cuando el resorte de los músculos te despega de la tierra
y te mezcla con el aire

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