“Pequeña oda al Tío Coyote”, por JOSÉ CORONEL URTECHO

alebrije14

¡Salud a Tío Coyote,
el animal Quijote!

Porque era inofensivo, lejos de la manada
perro de soledad, fiel al secreto
inquieto
de su vida engañada
sufría el palo, la burla y la patada.

Fue el más humilde peregrino
en los caminos de los cuentos del camino.

Como amaba las frutas sazonas,
las sandías, los melones, la anonas,
no conoció huerta con puerta,
infranqueable alacena
ni propiedad ajena,
y husmeando el buen olor de las cocinas
cayó en la trampa que le tendieron las vecinas
de todas las aldeas mezquinas
y se quedó enredado en las consejas
urdidas por las viejas
campesinas.

Y así lo engendró la leyenda
como el Quijote de la merienda.

Pero su historia es dulce y meritoria.
Y el animal diente-quebrado,
culo-quemado,
se ahogó en una laguna
buceando el queso de la Luna.
Y allí comienza su gloria
donde su pena termina.

También así murió
Li-Tai-Pó,
poeta de la China.

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